El condicionamiento operante: La instrucción programada.
A comienzos de la década de los 60 se pensó que una de las posibles soluciones a algunos a los problemas
educativos de esa época, consistía en la aplicación de los avances tecnológicos a la enseñanza. Sin embargo,
la introducción de los instrumentos tecnológicos no fue acompañada con una teoría acerca de la enseñanza y
del aprendizaje.
Skinner (1958, 1963) formuló su teoría conductista del condicionamiento operante en los años treinta y, du-
rante los primeros años de su carrera se interesó por la educación elaborando las “máquinas de enseñanza” y
los “sistemas de instrucción programada”. El cambio conductual en el "condicionamiento operante" se da a
través del refuerzo diferencial por aproximaciones sucesivas hacia la forma de comportamiento deseada,
mediante el proceso de moldeamiento para modificar la conducta.
Durante los años sesenta aparecen una corriente de “programadores” (Deterline,1969), que empezaron a
“programar” de una manera muy fácil, y, que careciendo de formación docente, tomaban un libro de texto,
borraban alguna palabra de una frase elegida y la sustituían por una línea horizontal, para que el alumno
anotara allí su respuesta. Repetían la frase varias veces por cada cuadro, pero borrando una palabra diferente
cada vez.
En esta época es cuando comienzan los estudios referidos a la elaboración de lo que se considera una buena
“programación didáctica”. La elaboración de una programación se iniciaba con el establecimiento de los
objetivos generales en función del curriculum de los alumnos, se construía el programa, elaborando la serie
de secuencias a seguir en "cuadros". Luego, se estudiaba el tipo de respuesta más adecuada y la clase de
feedback1 a lograr. El paso siguiente era la evaluación y revisión del programa sobre la base de las respuestas
de los alumnos.
En este período, cobran interés los objetivos operacionales y conductuales a partir de un trabajo de Mager
(1967), que se usó como un manual para los escritores de enseñanza programada. El objetivo debe describir
una conducta observable y sus productos o logros.
Las décadas de los sesenta y setenta, destacan a una serie de autores dedicados a la definición, la elaboración
y la redacción de objetivos conductuales tales como Gagné (1970), quien da una tipología de los aprendiza-
jes, y para cada uno de ellos reconoce estadíos o fases, que son las condiciones psicológicas para un aprendi-
zaje eficaz (Fernández Pérez, 1995). El aprendizaje ocurre así, a través de transformaciones de la informa-
ción.
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